Su colchón y sofá pueden parecer limpios, pero en el fondo, podrían estar convirtiendo lentamente su hogar en una zona de peligro que nunca vio venir.
Cuando los ácaros del polvo, la humedad, las escamas de piel y las partículas transportadas por el aire se acumulan dentro de sus superficies blandas, se convierten en una mezcla tóxica de bacterias, crecimiento de moho y desechos alergénicos.
Estos contaminantes prosperan en ambientes cálidos y húmedos, exactamente como las capas dentro de su colchón.
Cada vez que se acuesta, se sienta, aspira o se mueve, estos irritantes microscópicos se liberan en el aire que respira.